Nos llegan muchas consultas de gente que ha decidido coger las riendas de su vida y tras levantarse una mañana y verse en el espejo, ha decidido cambiar empezando por su salud e imagen y empezar a cuidarse para así sentirse más sano, pero tras esta importante determinación, la cual ya es el primer logro, se encuentra con el primer escollo… ¿por donde empiezo?.

Y es que hay multitud de canales a través de los que nos llega información, buena o inapropiada, ya que hoy día cualquiera a través de internet puede acceder a sitios donde gente experta incluso y gente también inexperta o neófita, puede vertir sus conocimientos o “conjeturas” en el caso de unos u otros. Vamos a tratar de dar luz a este camino que os habéis propuesto algunos comenzar ahora.

Lo primero es tratar de conocer nuestro estado físico y si estamos en buen estado con ello para iniciar, según nuestro objetivo un tipo de actividad física u otro, también dependiendo de nuestras preferencias, adecuándolas al objetivo. Para esto tenemos 2 opciones, si en tu país es pública la sanidad, cualquiera puede solicitar a su médico gratuitamente un chequeo que incluya una analítica general, además del reconocimiento pertinente que nos puede hacer en el momento. Si no es el caso, pero trabajas, muchas empresas disponen de un servicio o seguro médico al que puedes acudir con este fin para solicitarlo.

Solventado este paso, haremos una valoración inicial. ¿cual es mi objetivo? puede ser de 2 tipos, un objetivo general o específico. La diferencia radicará que para el primero podemos ceñirnos a unas pautas y el segundo necesitará de la ayuda de un profesional aleccionado. Dentro del primer campo, para poner un ejemplo aunque puede ser otro tipo de perfil por supuesto, podemos encontrar una persona promedio que haya estado haciendo vida sedentaria desde hace tiempo y quiera ahora mejorar sus aptitudes físicas en cuanto a fondo sobretodo en el apartado cardiovascular y también mejorar parcialmente su composición corporal y bajando una talla en el volumen de su cuerpo. Puede ser gente que se cansaba con sólo subir unos escalones y tenía una fatiga ligera o moderada sin tener razón aparente, incluso con algún momento de apatía no justificado.

Para este perfil, recomendamos 3 actividades que pueden hacerse de diversas formas. La primera es comenzar con una práctica que está extendiéndose mucho por todo el mundo, es la del senderismo, que se realiza al aire libre y puede ejecutarse bien sólo si es lo que nos gusta o preferimos o bien acompañado si disponemos de alguien que tenga la misma actitud o relacionándonos para ello de una forma también muy de moda ahora, quedando para este fin a través de redes sociales, existen para ello páginas específicas, que incluso aparte de las quedadas (así se llama a las reuniones para salir a caminar) organizan rutas con distintos niveles para noveles o experimentados. Pueden ser en campo a través, un paseo marítimo, o caminar por una ruta urbana, aunque por el tipo de aire a respirar son más sanos los 2 primeros, aparte de que muchos sitios no tienen zonas costeras, muchos no disponen de tiempo para trasladarse lejos de su domicilio o trabajo, por lo que la salida urbana es una opción a tener en cuenta. Aseguraos en cualquiera de los casos de disponer de calzado adecuado para el correcto desarrollo de la actividad física, evitareis con ello lesiones. Esta práctica dependerá de nuestro nivel y objetivo pero hemos de partir de intentar realizarla al menos 2 veces en semana, a ser posible separadas no en días consecutivos, tampoco es necesario que empecéis con un tiempo exagerado, con comenzar a caminar 15 minutos por sesión, ya habréis comenzado a hacer unas pautas distintas de las que veníais haciendo y eso ya será una meta conseguida, progresivamente, tanto para esta actividad como para otras, el cuerpo se va adaptando y nos va pidiendo más, con lo que iremos aumentando en la medida de nuestras posibilidades.

La segunda vía que recomendamos para el primer tipo de perfil del que hablamos es la bicicleta, que puede con las pautas anteriores ejecutarse igualmente, nos referimos a sólo o en compañía, así como quedando en redes sociales y los tiempos y sesiones de inicio a los que antes nos referíamos y en las mismas condiciones, eso sí algo más costosa a nivel económico que el equipo anterior que eran unas zapatillas de deporte,  ya que la bicicleta nos puede costar desde los 100 euros o 135 dolares americanos, hablamos de una nueva, siempre se puede adquirir una de ocasión.

Este modo de cambiar nuestras pautas es muy satisfactorio también, al igual que la primera opción, la tercera que recomendamos es la de nadar, si bien esta es más reducida en posibilidades de práctica, obviamente, ya que estamos condicionados a tener las posibilidades o bien económicas y materiales de disponer un club cerca y poder pagar sus cuotas (que generalmente de promedio son económicas, no suelen tener el coste de más de un café al día para un mes), o bien que vivamos en una zona con acceso a la costa y podamos realizarlo en el mar, para lo cual y salvando que la meteorología adversa nos lo impida, podemos realizarla en muchos de los meses del año, para los que la temperatura no es cálida, podemos adquirir trajes de neopreno por precios moderados, unos 120 euros o 160 dólares americanos.

El segundo perfil que podemos encontrarnos, puede ser muy variado, gente que necesita realizar un trabajo específico, para poder cambiar sustancialmente su físico porque a nivel de salud, no hablamos ya estéticamente, tuvieran un problema que fuese tal como cansancio total, desgana, asma no alérgico, diabetes producida por sobrepeso, apatía constante, entre otros… para este perfil que puede tener uno o varios, incluso todos estos síntomas, recomendamos buscar un centro deportivo especializado o gimnasio convencional si no existe otra posibilidad, donde podamos exponer a la persona encargada nuestro caso individual, que a ser posible nos haga un programa global, donde incluya, pautas de estilo de vida, ejercicio acorde a nuestras necesidades y si lo necesitáramos un plan de nutrición o alimentación específicas, para así seguir avanzando en la determinación que tomamos en el momento que decidimos cambiar el rumbo que llevábamos hasta que decidimos cambiar de vida.

Estos cambios en primer lugar nos llevarán a un cambio o mejora general de estado de bienestar con un ánimo y actitud más positivas, mejoría de la aceptación de situaciones adversas, así como la perspectiva para afrontarlas, cambios en mejoría de estética visual y mejora sustancial del físico así como de las aptitudes del mismo entre más beneficios que cada uno de manera diferente puede experimentar según su caso.

Y en el tuyo….. ¿sabes ya por dónde empezar?

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