La siguiente historia, está basada en un chico que pese a muchos inconvenientes y tropiezos, consigue su objetivo con mucho esfuerzo, sacrificio y entrega. Puede que ésta historia no sirva para muchos, o puede que para muchos sirva como motivación.

Todo comienza desde la niñez, era un chico muy activo, practicaba fútbol, carreras urbanas, atletismo,… digamos que me gustaba moverme. En la escuela, pese a las buenas notas que sacaba, no era del todo aceptado por mis compañeros, gracias a un problema que tenía cuando hablaba, pese a ello, nunca le di mucha importancia.

En lo que a mi alimentación se refiere, siempre he sido un chico algo delicado para comer, (no me gustaban las verduras, comía poca fruta, y era “amante” de las frituras). Pese a las continuas insistencias y obligaciones por mis padres en su acto por mantener una alimentación saludable, siempre me salía con mis deseos de comer todo aquello que hoy día entiendo que no era nada saludable.

Para resumiros, así es como comienza desde pequeño mi nutrición, una nutrición que años después sólo daría más que problemas a mi salud.

Tras dejar la escuela y pasar al instituto, sin darme cuenta di un cambio radical en mi comportamiento, pasé de sacar las mejores notas a suspender varias, no respetar al profesorado y cambiar mis amistades. Poco a poco fui pasando a un círculo que no me convenía, un círculo donde mi nutrición iba de mal a peor, llevando consigo un aumento de peso, peso que, lógicamente, era en forma de grasa.

Cuando ése círculo formaba parte de mi rutina diaria, sin esperarlo, conocí a una persona muy especial, una persona que cambiaría mi vida por completo. La podríamos apodar como “Un ángel caído del cielo”, un ángel que vio en mí, aquel niño inocente, educado, estudioso y activo que siempre he sido.

Sin prisa alguna y con la ayuda de ése ángel, mi vida fue tomando una dirección más “normal” dejando atrás aquel círculo que por tan mal camino me llevaba. Sólo quedaba realizar dos cosas, la primera era dejar de fumar, la segunda bajar de peso.

Primero, intenté dejar el tabaco, digo que intenté porque en realidad no me lo propuse en serio, decía “ya no fumo más”, y lo hacía a escondidas, y mientras “intentaba” dejar de fumar, sin darme cuenta, mi ropa iba quedándose pequeña, aunque he de admitir que, pese a cada vez ser más obeso, y a las continuos consejos de mis familiares y amigos porque bajara de peso, frente al espejo me veía bien.

Cuando me quise dar cuenta, ya gastaba una talla de pantalón 52-54 y una talla de camiseta XXL, os podréis imaginar el calvario que me suponía encontrar ropa de mi talla, una tremenda indignación. Un buen día, camino a la farmacia, mi chica (o mi ángel), me propuso por mero gusto subirme a la báscula, yo, convencido de que no estaba tan obeso como todos querían hacerme creer, accedí a subirme y pesarme, ¿cuál fue mi sorpresa? Un peso de 105kg, para una altura de 1.70cm, un % grasa que se aproximaba al 40% y una cara totalmente descompuesta y decidida a tomar medidas al respecto.

Después de unos días de reflexión y de baja autoestima, decidí dar un cambio, comenzando por preguntar por las cuotas del gimnasio y concertar una cita con mi médico para realizarme unos análisis de sangre y orina. Con la esperanza de que la cuota del gimnasio fuera asequible y pudiera costearla, me llevo la primera desilusión, era demasiado alta para mis posibilidades. Aún así, estaba decidido a que, sea como sea, tenía que cambiar mi cuerpo.

La primera medida que tomé fue practicar deporte, como comprenderéis, con el peso que tenía, no podía optar a realizar algunos deportes, por lo que me decidí por las caminatas, andar a ritmo ligero. En cuanto a la alimentación se refiere, seguía siendo la misma (grave error), y pese a mi vergüenza pondré un ejemplo de lo que era un día normal mi alimentación.

Desayuno: Un vaso de leche con “Cola-Cao” y 5-6 magdalenas de tamaño normal.

A media mañana: 1-2 latas de refresco y unos snack (patatas fritas, palomitas de mantequilla,…)

Almuerzo: No escatimaba, podría ser un par de san jacobos junto a un buen plato de patatas fritas congeladas. No contento con eso, después de comer, a escondidas de mis padres, cogía algún que otro dulce para comerlo en el dormitorio.

Merienda: Raro era el día que no merendaba media barra de pan, con embutido (preferiblemente chóped o mortadela).

Cena: Más de lo mismo, empanados, fritos…. unas alas de pollo fritas o incluso, un filete de pescado empanado y por supuesto, frito. Y como no podía ser de otra forma, antes de dormir, me tomaba un vaso de leche con “Cola-Cao” y si entraba, otro dulce.

Como podréis comprobar, quedaba claro que de poco servían las caminatas que me daba si no cambiaba mi alimentación, pero siendo ignorante de nutrición… ¿Por dónde comenzar? Confieso que estaba hecho un lío, no sabía por dónde meter mano pese a leer y leer artículos para bajar de peso.

Mi chica me decía constantemente que tenía que comenzar por un cambio de hábitos, sustituir todas las frituras por alimentos a la plancha y los snack y dulces, por frutas y verduras. La idea no me agradaba pero opté por realizarla, y para mi alegría, bajaba de peso conforme pasaban las semanas, y por supuesto, mi motivación iba en aumento.

-¡¡¡Puedo trotar!!! -Le decía a mi chica casi con las lágrimas en la cara. Ahora me encontraba con otro problema, me ahogaba, claro está que era causa del tabaco, pues decidí dejarlo. Reconozco que al comienzo mi ansiedad era tal, que me comía las uñas de los dedos, pero pasando los días, no sentía la necesidad de fumar.

Un buen día, una amiga mía me regaló una bicicleta estática tipo “training” que ella ya no utilizaba. Aunque esa bicicleta me ha ayudado muchísimo (sobre todo los días de frío y lluvia), pasaría de ser mi más grande aliada a ser tan perjudicial como la alimentación que llevaba. Antes de explicarlo, he de contaros que llegué a bajar 35kg de peso y dejar el tabaco, todo gracias a un cambio de hábitos y a unas ganas enormes de conseguir esos objetivos. En la foto que aparece, podéis comprobar el estado de antes, con 105kg y el de después, con 75kg, todo ello en cuestión de 16 meses, dos grandes logros de los cuales, estoy muy orgulloso.

David Camacho 05

 

Aún así, me miraba al espejo y no me veía del todo bien. Creo que con éste último dato, podréis imaginar lo que una simple bicicleta estática es capaz de ocasionar cuando se tiene la mente confusa, sólo hay que sumar el deseo obsesivo por tener el cuerpo perfecto y el hecho de tener una bicicleta en casa, ¿el resultado? Muchas horas de cardio creyendo que así lograría el tan ansiado cuerpo 10.

Con el paso del tiempo fueron apareciendo ojeras, o como muchos lo conocen, las famosas bolsas de ojos, mi cara era todo un poema. Las personas de mi entorno me decían que estaba ya demasiado delgado, pues llegué a bajar hasta los 68kg, ¡¡¡Qué razón tenían!!!

 

David 01 REn la boda de mi hermano, un familiar lejano que llevaba varios años en el fitness y que tenía suficientes conocimientos sobre ese deporte, me recomendó el ejercicio con pesas, añadió que es la mejor forma de conseguir un buen cuerpo. Me dio unas pautas a seguir y le hice caso, pero ahora tenía otro problema más, la alimentación, y es que pese a llevar una alimentación más o menos sana, necesitaba adaptarla al tipo de deporte que iba a practicar y al objetivo que tenía en mente, subir de peso.

Nuevamente para mi fortuna, apareció mi chica, un ángel que siempre ha estado conmigo (tanto en las buenas y en las malas). Fue ella la que me recomendó crear una cuenta en una red social donde pudieran orientarme acerca del fitness, esa red social era Twitter. Ya una vez creada la cuenta en Twitter, comencé a seguir varias cuentas, pero una con más atención que otras, @Tenuncuerpo10. Ellos me ayudaron a través de sus antiguas “Tweetcam” donde podía aclarar todas mis dudas aparte de las que me resuelven a través de los mensajes directos.

No sólo ellos me han ayudado, también una querida amiga llamada Lydia (@Lydia_nutricion), se ha portado de maravilla conmigo ayudándome en muchas dudas y aportándome muchos conocimientos de nutrición.

Hoy día, y tras una lesión que sufrí en el hombro, tengo como objetivo correr mi primera media maratón, en la cual estoy poniendo muchas ganas y mucho empeño. Espero que ésta, mi historia, os sirva a muchas personas para aprender el camino hacia una vida saludable y sana, no lo hagas por estética, sino por tú salud. Gracias por perder una pequeña parte de vuestro tiempo en leer ésta entrada.

Un saludo.

 

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